Como pasteleros y artesanos nos une la pasión por un oficio, por las cosas bien hechas. El compromiso con la calidad y la excelencia son ineludibles. Pero, ¿qué ocurre cuando queremos hacer evolucionar nuestras recetas y adaptarlas a un público más amplio, evitando ciertos ingredientes? ¿Tienen que perder necesariamente encanto y atractivo? La respuesta es un claro y rotundo no. Así lo demuestran los protagonistas de nuestro bloque de pastelería inclusiva. Sin ningún tipo de señalización extra, colocados al lado de otros postres “tradicionales”, estas creaciones inclusivas gozan de la misma popularidad que el resto, generan el mismo placer y, por ende, la misma devoción por parte de los consumidores, que ya no sienten la condición de inclusiva como algo negativo. No solo han dejado de ser especiales en un sentido excluyente, compiten con productos convencionales en excelencia y salen airosos. Desde Londres, Philip Khoury, desde Italia, Francisco Broccolo, desde París, Cris Massana, desde el País Vasco, Cristina Lirola y desde Barcelona, Lore Salas exhiben el gran potencial de una pastelería que, además de ser rica, sienta bien a todo el mundo sin excepción.
El éxito de las panaderías de nueva generación (Primate Bakehouse), el sueño de una noche de verano a los ojos de El Celler de Can Roca (Xecma Misut), la golosidad salada de una buena bollería (Yohan Ferrant), los sueños de la mejor chocolatera Junior de España (Suleica Reyes) y de los pasteleros Relais Desserts dejándose inspirar por Barcelona, completan un número que te llenará de inspiración.
















