En La Luciérnaga (Castelldefels, Barcelona), Lucila Canero quiere reconquistar el desayuno con una colección de granolas veganas y sin gluten que combina ingredientes ecológicos, sabor y valor nutricional. Bajo el nombre de Granolas de Especialidad, la propuesta, que presentamos en DPAS 510, traslada a este producto cotidiano la filosofía de los cafés de finca y el tostado de proximidad, con especial atención al origen y al tratamiento de cada materia prima.

La colección reúne diferentes referencias, cada una con una personalidad propia. La avena ecológica, el trigo sarraceno, los frutos secos, las semillas y las especias se trabajan por separado mediante hidrataciones, tostados a baja temperatura y caramelizaciones con sirope de agave ecológico. Después, los ingredientes se mezclan en proporciones precisas y se hornean a baja temperatura con aceite de oliva virgen para desarrollar sus aromas y texturas y favorecer una buena conservación.
Mucho más que un bol de desayuno
Estas granolas no se limitan a acompañar leche, bebidas vegetales o yogur. También pueden incorporarse a ensaladas, cremas y platos salados, aportando un contrapunto crujiente y aromático.

Una versatilidad que conecta con la voluntad de Canero de explorar nuevas posibilidades para la pastelería natural y desarrollar productos que formen parte de la alimentación cotidiana.
Chai Masala: especias y frutos secos
Como ejemplo de esta colección, Canero presenta en DPAS 510 la granola Chai Masala, inspirada en el trabajo de la chef india Anjalina Chugani y su preparado Golden Milk.

Los copos de avena se combinan con almendra largueta y pistacho, además de canela de Ceilán ecológica, jengibre, pimienta negra, semillas de lino, cúrcuma, cardamomo, nuez moscada, cilantro e hinojo, y escamas de sal. El sirope de agave y el aceite de oliva virgen ayudan a integrar los sabores. La mezcla se hornea durante 40 minutos a 130 °C.
Una red de colaboración de proximidad
El desarrollo de las granolas cuenta también con la colaboración de la nutricionista Ivonne Lacondeguy, con quien Canero trabaja para potenciar su dimensión funcional. A ello se suma el aceite de oliva virgen de Anécdota Rural, proyecto de Carla Gili, y la colaboración con pequeños productores de frutos secos y otras materias primas. Una red que refuerza la apuesta de La Luciérnaga por la calidad de los ingredientes y la proximidad.
