La unión hace la fuerza, o eso dicen. Pudimos comprobarlo con claridad, y en muchos sentidos, el pasado fin de semana en Huesca, donde del 16 al 19 de octubre se ha celebrado la tercera edición de la Feria Huesca es Dulce, impulsada por el Ayuntamiento, el Gobierno de Aragón y el Gremio Provincial de Pasteleros Artesanos de Huesca.
Llenos y agotados
Pendiente de comparar las cifras de visitantes y cifra de negocio alcanzadas en la presente edición, lo que se vio sobre el terreno fue una plaza llena y unas estanterías de producto que se vaciaban a un ritmo envidiable. Y se notó el ambiente festivo y la ocasión de hablar de gastronomía, de la mejor, a través del dulce, con chefs pasteleros, chocolateros, panettoneros y otros compañeros de oficio.

Hubo una ciudad entregada, un público laminero, como les gusta decir por ahí, y un producto selecto, artesano y hecho con mimo que no defrauda a nadie.
La capital del dulce, cuatro días
Huesca no es una gran metrópoli ni un nudo por el que pasen millones de personas a diario. Pero es la puerta de entrada al Pirineo aragonés, con un patrimonio histórico y medieval de altura y, sobre todo, una tradición pastelera ligada a nombres y marcas que han recorrido toda España. Esa tradición le permite dedicar cuatro jornadas a ser la capital del dulce, o al menos de nuestro país: un escaparate y un foro de debate para la mejor pastelería del territorio, con invitados estelares que ayudan a divulgar la grandeza de este oficio.
Más casetas y el panettone como artista invitado
La feria creció respecto a 2025. Abrió con 26 casetas, que correspondían a 25 pastelerías (frente a las 20 del año pasado) y a la DO Somontano, con Pastelería Galicia, de Tordesillas, como invitada especial. Aquí se añadió una “calle del panettone”, con las propuestas de Josep Ramon Cases (Sucre i Disseny Lleida), Torreblanca (Alicante) y Jose Romero.

También hubo momentos más lúdicos con conciertos, la Muestra de Talento con jóvenes músicos locales, catas de chocolate y concursos populares como el Zampaflanes, el Juego de los merengues y Dulce a ciegas.
El atractivo de los talleres con degustación
En el Palacio de Villahermosa se dieron cita los talleres, con un público atento que no perdía detalle y con plazas que se agotaron a las pocas horas de abrirse las inscripciones.

Pasaron por allí los chefs Jacob Torreblanca (visión pastelera), acompañado del chocolatero Juan Ángel Rodrigalvarez, Éric Ortuño (turrón creativo «Brandy Smoke»), Manu Jara (hojaldre con crema quemada), Adrián Ciaurriz (pastel ruso de Navidad) y Toni Rodríguez (pastelería vegana).

También participamos en un memorable taller que ocupó toda una tarde en torno a las mejores pastas de té de España 2026: Golimbeo (Santos de Maimona) y Sukar (Valencia), las dos mejores, y Echeto (Jaca), la mejor de Aragón.

Fue una fórmula híbrida, técnica y muy divulgativa, estimulante tanto para público profesional como doméstico.
La palmera viaja a Barcelona
El domingo, el II Concurso de la Mejor Palmera de Mantequilla de España fue otra de las estrellas. Pasó de 17 a 33 participantes, procedentes de Huesca, Barcelona, Álava, Lleida, Burgos, Lugo, Vizcaya, Zaragoza, Valencia, Navarra y Madrid, y estrenó categoría con la palmera de mantequilla de chocolate, cada una dotada con 1.500 euros.

La participación de fuera de Aragón se notó tanto que Andreu Sayó Ferrer, de Pastelería Brunells (Barcelona), ganó las dos modalidades. Lo hizo ante un jurado formado por Isidro Tolosana (ganador de 2025), Jairo Vincelle, Jacob Torreblanca, Manu Jara y Antonio García, que puntuó de 0 a 10 criterios como el sabor, el hojaldrado, el crujiente, el caramelizado y la presentación. En la gala del Salón Azul del Casino, Jairo Vincelle, presidente del Gremio, recogió los premios en nombre del ganador.
Sauleda, premio a la 'pastelería honesta'
La ceremonia sirvió también para reconocer a la Pastelería Sauleda, de Sant Pol de Mar (Barcelona), con el III Premio Vicente Ascaso, que el Gremio otorga a las casas que unen tradición e innovación y comparten los valores de la «pastelería honesta».
Fundada en 1968 por Salvador Sauleda, la casa cuenta hoy con 114 personas y tiendas en Calella, Sant Cebrià, Barcelona y Andorra. Sandra Sauleda, de la segunda generación, recogió el galardón, un azucarero de madera diseñado por Isidro Ferrer y tallado por Carlos Mur.
Un lunes para el debate profesional
La feria se cerró el lunes 19 con una jornada para profesionales en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner, conducida por Eneko Fernández, con Antonio García (Panem), Jorge Carlos Lanuza (Camín), Xecma Misut (El Celler de Can Roca), Rafa Delgado (Jubany) y Noelia y Marta Toré.

En definitiva, Huesca se volcó en una iniciativa enteramente dedicada a la pastelería y se convirtió, durante cuatro días, en abanderada del sector.
