Josep Espuga está al frente de la Pastisseria Cadí, en la Seu d'Urgell, una casa centenaria que cogió junto a su pareja después de pasar por algunos de los mejores obradores de Barcelona, como La Pastisseria de Josep Maria Rodríguez o Muñoz, donde elaboró la mejor pasta de té de Catalunya.
El cambio fue radical, no solo geográfico, sino también de mentalidad: los clientes de la Seu son más receptivos a la pastelería de toda la vida que a la pastelería semifría de autor que Josep traía de su etapa anterior.
También destaca su labor como jurado en competiciones del sector como el Concurso de Escuelas de Pastelería, que se lleva a cabo en el marco de la Mostra Internacional de Sant Vicenç dels Horts.