Alicante Gastronómica vivió el pasado viernes 2 de octubre la tercera edición del Premio Internacional de Alta Pastelería Paco Torreblanca a la Mejor Tarta de Chocolate del Mundo. Y dejó una lectura clara: la pastelería hispanoamericana llega más preparada que nunca. El chef mexicano Rubén Díaz (Puratos México) se llevó el primer premio con su tarta Kakaw. Desde Perú, Cristian Jiménez (Dulce Encanto) mereció el segundo puesto con Temple, y la chilena Nadia Castillo (Dulcívoro) completó el podio gracias a la creación A tomar 11.

Una tarta con acento mexicano

Kakaw, la tarta ganadora

Kakaw, escrito de forma fiel a su origen maya, es una propuesta que, en palabras de su autor, "representa los sabores de México". Se construye con un crujiente de chocolate con cacao, una namelaka de plátano, fruta de la pasión y vainilla y un mousse de chocolate de México al 66%. El plátano y el maracuyá no son ingredientes típicos de la cocina mexicana, pero sí muy populares allí, y Díaz los integra con un cacao maya y una vainilla Papantla del propio país. Tras recoger el premio, el ganador lo resumía sin rodeos: "Soy el más feliz del mundo" y agradecía la oportunidad de haber sido juzgado por Oriol Balaguer, uno de sus referentes en chocolatería.

El fallo del jurado fue prácticamente unánime. Rubén Alan Díaz sumó 1.751 puntos, por 1.721 de Cristian Joel Jiménez y 1.649 de Nadia Castillo. La distancia entre el primero y el segundo es mínima, lo que habla del nivel de la final. El jurado valoró limpieza, organización, aspecto visual, corte, sabor, textura y decoración, con una condición añadida: que la pieza final tuviera predominancia de sabor a chocolate y una textura de degustación perfecta.

Con el cacao americano por delante

El podio

Lo más llamativo fue que el podio quedó copado por candidatos latinoamericanos. Ya se intuía que los participantes de la región llegaban muy bien preparados, incluso más que en ediciones anteriores, pero la sorpresa saltó con el resultado. Los tres españoles en liza (Marianna Camps, de L'Atelier; Dani Luque, de su propio obrador en San Sebastián, y Lucía Gisbert, del I+D de Hofmann, en Barcelona) ofrecieron propuestas originales e interesantes, pero no lograron alcanzar el podio. El chocolate, con un ingrediente tan americano como el cacao, ha viajado con orgullo de vuelta a sus países de origen.

Hablando con algunos miembros del jurado, estos pusieron de relieve dos factores que pesaron en las puntuaciones. El primero es la juventud, o la relativa falta de experiencia, de buena parte de los candidatos en una competición de esta exigencia, donde la gestión del tiempo, la limpieza y el acierto en la elección de moldes, texturas y perfil de ingredientes son clave. El segundo es que no todos supieron apostar por una tarta con una clara dominancia del sabor a chocolate, un requisito que podía repercutir negativamente en la nota final.

Un concurso que madura

Los participantes y el jurado

Más allá del resultado, el certamen ha dado un salto claro. El espacio en la feria se ha reorganizado y modulado para tener lógica propia y separarse mejor del resto de la actividad. El jurado, comandado por Paco Torreblanca y con Alain Chartier como presencia estelar, reunió además a nombres como Oriol Balaguer, Carles Mampel, Raúl Bernal, Jacob Torreblanca, Kiko Moya y Manuel Villanueva.

Pasaron diez finalistas a esta cita, aunque finalmente compitieron nueve: el candidato ecuatoriano, Jean Carlos Padilla, no pudo participar por problemas logísticos en su desplazamiento. El resto de participantes de la gran final fueron Luciana Germelli por Argentina, Juan Martín Grassano de Uruguay y el colombiano Jonathan Buitrago.

Mirando a Europa y Asia

La buena marcha del concurso auspiciado por República del Cacao, y que en la presente edición ha celebrado hasta siete semifinales nacionales en distintos países hispanoamericanos, le empuja a crecer fuera de su zona natural hasta la fecha.

Se prepara una edición nacional española, en el marco de BICA, en Madrid, el próximo febrero, y se prevé organizar nuevas semifinales en países europeos y asiáticos. Bulgaria ya ha confirmado una selección este mismo mes de octubre para la siguiente edición de la competición en 2027.

Si el nivel de 2026 es la nueva referencia, el reto para los chefs europeos es evidente: llegar a la próxima edición con una propuesta en la que el chocolate sea el protagonista indiscutible y en el que la experimentación en la arena de los concursos sea una baza muy a tener en cuenta.

En la próxima edición de DPAS os ofreceremos un reportaje más detallado con los protagonistas ganadores de la presente edición y sus creaciones.