La Casa Batlló de Antoni Gaudí, en el Paseo de Gracia de Barcelona, acogió ayer en su tercera planta la presentación de Gaudeat, una colección de bombones inspirada en el universo arquitectónico del genio modernista.

El proyecto lleva la firma del chocolatero Lluc Crusellas —al frente de Eukarya y flamante World Chocolate Masters— junto a los socios del estudio Makeat: Joan Manuel Umbert, Adrià Colominas y Víctor Echevarria.

Tres años de trabajo para "traducir" a Gaudí en bombón

El estuche de la colección de bombones

Umbert, una de las figuras al frente de Makeat, habló con satisfacción del resultado de tres años de trabajo desde que surgió la idea, y no dudó en calificar el proyecto como el inicio de una nueva etapa del modernismo, cien años después del original.

El reto técnico no fue menor. Adrià Colominas, cofundador de Makeat y responsable técnico de proyectos, mostró durante la presentación cómo se ha llevado, por ejemplo, un balcón de la Casa Batlló hasta un bombón de apenas 1,5 cm: un proceso de modelaje en 3D que exigió varias tandas de impresión de muestras hasta dar con el diseño definitivo. A partir de ahí, Crusellas validó la parte técnica de cada molde para garantizar que pudiera usarse con chocolate y reproducir con fidelidad lo concebido en pantalla.

Nueve diseños gaudinianos, un paladar mediterráneo

Los nueve bombones

La colección reúne nueve diseños diferentes y nueve sabores, combinando sobre todo chocolate negro y chocolate con leche, con un marcado acento mediterráneo. Brillan con especial fuerza los frutos secos, la avellana en particular, a los que intensifica con un punto de sal que tanto compensa el carácter graso como la sensación dulce. Entre los rellenos destaca el de chocolate blanco con limón y canela, un guiño a elaboraciones dulces tradicionales de toda la vida, del polvorón al carquinyoli. La caja también es muy especial, con un blíster con formas ovaladas inspirado en una de las técnicas arquitectónicas de Gaudí con catenarias.

Lluc Crusellas explicó que se ha apostado por sabores de aquí, conectados con el patrimonio dulce local, y subrayó el peso de la responsabilidad de dar sabor a un proyecto pensado para redignificar el concepto de souvenir: que quien lo adquiera viva un momento de consumo realmente memorable.

El precio de salida de la caja de bombones será de 35 euros estará disponible en las tiendas de los espacios Gaudí de la ciudad, en el Rincón Gourmet de El Corte Inglés, en Eukarya y en venta online.

El aval de la Cátedra Gaudí y de Casa Batlló

Un momento de la presentación de la colección de bombones

Galdric Santana, director de la Cátedra Gaudí, ha supervisado de cerca todo el proceso y destacó el cuidado puesto tanto en la selección de los elementos arquitectónicos de cada edificio como en su conversión en bombón, condicionada por las limitaciones lógicas del formato. El equipo habló con los responsables de cada casa para escoger los elementos y seguir de cerca cada conversión.

Santana no resistió el paralelismo histórico: cuando se construyó la Casa Batlló, la crítica periodística de la época llegó a compararla satíricamente con una pastelería. Ahora, dijo, llega por fin la arquitectura comestible que aquellas críticas, sin saberlo, habían anticipado.

Por parte de Casa Batlló, Amilcar Vargas, responsable de patrimonio, se mostró muy satisfecho con la iniciativa: una obra que hasta ahora se podía disfrutar y entender, y que a partir de ahora también se podrá probar.

Una capa digital y una causa benéfica

La colección incorpora un código QR que permite ampliar la información e interactuar con el universo patrimonial de Gaudí una vez adquiridos los bombones. Además, un 1% de los beneficios de las ventas se destinará a una causa benéfica impulsada por la Fundación Antoni Gaudí.

El equipo de Gaudeat resumía así el espíritu del proyecto en su carta de presentación: admiración por Gaudí, por su obra y su manera de interpretar la naturaleza, y amor por Barcelona como ciudad creativa y ligada al diseño y la gastronomía. Gaudeat, decían, nace en el punto de encuentro de esos dos universos, con la voluntad de que cada bombón sea un pequeño homenaje al legado del arquitecto y una conexión con los sabores del Mediterráneo.