Arturo Salvador, de Sukar (Comunidad Valenciana), quedó en segunda posición en el Premio Dulcypas a la Mejor Pasta de Té de España 2026, al que dedicamos un amplio reportaje en DPAS 522. Y lo hizo con una pasta de té inspirada en el tiramisú y con la apariencia de un bizcocho soletilla de café y mascarpone.
Hemos hablado con el chef para que nos explique cómo surgió la idea de crear un trampantojo de un clásico de la pastelería, cómo ha afectado este galardón a las ventas o cómo se puede encontrar el equilibrio entre sabor, estética, técnica y rentabilidad. ¡No te pierdas la entrevista!
¿Qué significa para Sukar haber ganado el premio a la segunda mejor pasta de té de España y mejor de la Comunitat Valenciana?
Ha sido una alegría enorme y también una sorpresa. Cuando uno trabaja en el día a día del obrador, muchas veces está centrado simplemente en intentar hacer las cosas cada vez un poco mejor, y recibir un reconocimiento así, en un campeonato con tantísima participación y nivel, hace muchísima ilusión.
Más allá del premio, lo bonito es sentir que una pasta de té en la que hay tanto trabajo detrás haya conseguido transmitir exactamente lo que queríamos.

¿Cómo surgió la idea de crear un trampantojo de un clásico de la pastelería como es el bizcocho soletilla?
Nos apetecía trabajar sobre algo muy reconocible y muy ligado a la memoria de la pastelería clásica, pero reinterpretándolo desde otro punto de vista.
La soletilla tiene algo muy sencillo y muy humilde visualmente, y precisamente ahí vimos el potencial. Queríamos jugar con esa idea de "aparente sencillez", que al abrirla o probarla descubriera algo mucho más complejo en texturas y matices.
Nos interesaba mucho que hubiese un punto de sorpresa, pero sin perder la referencia reconocible del producto original.
La soletilla tiene algo muy sencillo y muy humilde visualmente, y precisamente ahí vimos el potencial
¿La combinación de sabores vino después?
Realmente fue creciendo todo a la vez. Desde el principio sí teníamos claro que queríamos movernos alrededor del universo del tiramisú, porque conectaba muy bien con la idea de la soletilla.
A partir de ahí fuimos construyendo capas y buscando equilibrio entre ellas. La base, por ejemplo, fue muy importante desde el principio: una galleta reconstruida a partir de speculoos, chocolate, praliné, pasta de almendra y café liofilizado texturizado, pensada para aportar ese punto tostado, crujiente y ligeramente especiado que sostuviera toda la pieza.
Sobre esa base aparecía el mascarpone para aportar suavidad y equilibrio, el café y el cacao para dar profundidad y un punto ligeramente amargo, y la almendra junto al amaretto para aportar persistencia y una sensación más cálida y envolvente.
Y al final añadimos también unas escamas de sal que, aunque puedan parecer un detalle pequeño, ayudaban muchísimo a potenciar todos los sabores y a equilibrar el conjunto evitando una sensación excesivamente dulce.
También fue muy importante trabajar las texturas para que cada capa tuviera sentido y aportara algo distinto en boca. Queríamos que la pieza fuera cambiando a medida que se comía y que, aunque visualmente pareciera sencilla, tuviera bastante complejidad detrás.

¿Qué os comentan los clientes cuando la prueban por primera vez?
Lo que más nos dicen es que no esperan todo lo que ocurre cuando la abren o la prueban. Visualmente parece una pieza bastante sencilla, pero luego aparecen distintas texturas, capas y sabores que van cambiando mucho la experiencia.
También nos gusta mucho cuando nos dicen que es una pieza golosa pero equilibrada, porque precisamente uno de los objetivos era evitar una sensación excesivamente dulce.
Nos gusta cuando los clientes nos dicen que es una pieza golosa pero equilibrada, ya que uno de los objetivos era evitar una sensación excesivamente dulce
¿El premio ha afectado positivamente a vuestras ventas y popularidad?
Sí, claramente. Hemos notado muchísimo interés tanto en tienda como en redes sociales desde que se anunció el premio.
Pero más allá de las ventas, creemos que este tipo de reconocimientos ayudan sobre todo a dar visibilidad al trabajo artesanal que hay detrás de muchas elaboraciones y a acercar al público productos que quizá de otra manera no descubrirían.
¿Cómo tiene que ser una buena pasta de té?
Para nosotros tiene que tener equilibrio. Muchas veces las piezas pequeñas son las más difíciles porque todo está mucho más concentrado y cualquier exceso se nota mucho.
Una buena pasta de té tiene que invitar a seguir comiendo otra. Tiene que ser delicada, equilibrada, precisa en textura y sabor, y tener sentido de principio a fin.

¿Hay mercado tanto para formatos más sofisticados como este y para pastas más clásicas y sencillas?
Sí, totalmente. Creemos que ambas cosas pueden convivir perfectamente.
Hay clientes que buscan sabores más clásicos y reconocibles, y otros que disfrutan descubriendo propuestas más contemporáneas o más técnicas. Lo importante es que detrás haya coherencia y que el producto esté bien ejecutado.
De hecho, muchas veces las elaboraciones más modernas parten precisamente de referencias muy clásicas.
Las mejores pastas de té son las que tienen una idea clara detrás y están bien ejecutadas de principio a fin
¿Es complejo encontrar el equilibrio entre sabor, estética, técnica y rentabilidad?
Sí, probablemente es una de las partes más difíciles de nuestro trabajo.
A veces una idea funciona muy bien visualmente pero no en sabor, o técnicamente es muy interesante pero poco viable para producción diaria. Encontrar ese punto donde todo funciona a la vez requiere muchas pruebas, mucho ajuste y muchas horas de trabajo. Al final, intentamos que ninguna de esas partes domine completamente sobre las demás.

¿Qué recomendación darías a quienes quieran presentarse a la próxima edición del concurso?
Que intenten hacer algo que realmente sientan suyo y que no piensen únicamente en sorprender visualmente. Muchas veces las mejores elaboraciones son las que tienen una idea clara detrás y están bien ejecutadas de principio a fin.
Y sobre todo, que disfruten mucho el proceso, porque este tipo de concursos también sirven muchísimo para aprender, probar cosas nuevas y crecer profesionalmente.
Descubre en la revista DPAS 522 cómo Arturo Salvador elabora paso a paso la segunda mejor pasta de té de España 2026, así como numerosas recetas de pastas que han sido seleccionadas en la última edición concurso.
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