École Ducasse, nombrada la Mejor Institución de Formación Culinaria del Mundo por tercer año consecutivo, ha revelado las tendencias clave de cocina y pastelería que definirán el 2026.

Fiel a la filosofía de su fundador, el chef multiestrella Alain Ducasse, la institución observa una profunda evolución en las prácticas culinarias, impulsada por la búsqueda del equilibrio, la naturalidad y el significado.

Postres bajos en azúcar

Frambuesa y aceite de oliva. Foto: Pierre Monetta

La pastelería continúa en 2026 su evolución hacia creaciones menos dulces, más sutiles y centradas en el sabor real de los ingredientes.

Los chefs están perfeccionando su dominio del azúcar, jugando con el amargor, la acidez y la textura para revelar la complejidad aromática de las frutas, los cereales y el chocolate. Este enfoque responde a un doble objetivo: preservar la salud del consumidor y mejorar la experiencia de degustación.

La fruta, en particular, se está convirtiendo en el eje central de esta filosofía, valorada tanto por sus cualidades nutricionales como por su riqueza aromática y visual.

Cocina vegetal

Alcachofa. Foto: Pierre Monetta

La cocina vegetal se consolida como un pilar fundamental de la gastronomía contemporánea. En 2026, ya no es una simple alternativa: se ha convertido en un campo de expresión culinaria plenamente reconocido.

Lejos de limitarse a la selección de ingredientes, este enfoque se basa en técnicas específicas como la fermentación, métodos de cocción suaves, extracciones vegetales, la preparación de jugos y caldos concentrados, y el tostado de semillas y granos.

Los chefs están desarrollando métodos de alta precisión para realzar los ingredientes vegetales, refinar las texturas y profundizar la intensidad aromática.

Del huerto al plato

Huerto. Foto: Maria Greco

La tercera gran tendencia para 2026 reside en un enfoque más integrado de la producción, del huerto al plato.

El uso de plantas comestibles, hierbas aromáticas frescas, flores, microvegetales y productos locales se está convirtiendo en un sello distintivo de la identidad culinaria. Los chefs están desarrollando huertos familiares, colaborando estrechamente con los productores y redescubriendo variedades olvidadas para enriquecer su paleta de sabores.