El sector ha perdido a uno de los pioneros de las figuras de chocolate gigantes, Venanci Pallarés, de la barcelonesa pastelería Pallarés ubicada en la Calle Urgell. Fue uno de los pasteleros históricos catalanes de referencia, colaborando en numerosas ocasiones con la revista Dulcypas, igual que su esposa Ana Maria Arnaiz de Pallarés, ambos estrechamente vinculados al movimiento gremial que durante décadas contribuyó a avanzar y dignificar el oficio.
Con solo 14 años se inició como aprendiz en la pastelería de un amigo de su padre, Baltasar Camps, pero fue en Baixas donde coincidió con Saturnino López, “cuya exigencia me obligaba cada día a superarme y me dio la oportunidad de hacer las piezas de chocolate que yo quería”, nos explicaba hace años en una entrevista. En esa época, participó en numerosos montajes de chocolate, como una impresionante locomotora de 5 metros de largo que causó sensación en Alimentaria en 1980, por no hablar de otra gesta como fue la bandeja de pastas de té más grande del mundo.
Vinculado estrechamente con el Gremio de Pastelería de Barcelona, en 2005 fue premiado con el prestigioso Rodillo de Oro por su amor por el oficio, su profesionalidad y sus espectaculares obras, que le han valido algún que otro récord mundial. Su hijo Jordi Pallarés continúa en la actualidad la saga familiar pastelera en el mismo local, manteniéndose fiel al espíritu artesano de sus padres.
Desde Dulcypas y Grupo Vilbo queremos hacer llegar nuestro más sentido pésame a familiares, amigos y sector por una pérdida tan sentida.
