Este verano la Sagrada Familia está en boca de todo el mundo. Y no solo porque en 2026 se conmemora el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, sino también por la bendición de la Torre de Jesucristo que realizó en junio el papa León XIV durante su visita a la ciudad condal.
A nivel gastronómico, el histórico monumento ya cuenta con su propia colección de polos firmada por Gemma Ramírez y César Giménez, de Arlequino (Barcelona). Una propuesta que combina artesanía, precisión técnica y heladería, y de la que encontrarás numerosos detalles en la nueva AH 225.
La colaboración entre Young Zhong Yi y Arlequino

¿Pero cuál es el origen de la idea? El empresario chino, Young Zhong Yi, de la firma Latotate, buscaba producir y comercializar este singular concepto en Barcelona. Él llegó con el molde diseñado y fue rastreando talleres y heladerías de la ciudad dispuestas a asumir el reto técnico. Muchos rechazaron el proyecto por su enorme complejidad, pero Gemma y César decidieron embarcarse, precisamente por el componente artesano y experimental que implicaba.
Algunos detalles técnicos de la colección de polos

La colección se presenta en varios sabores y colores (vainilla, chocolate, fresa, limón y otras variantes) y cada uno destaca de forma diferente el impresionante relieve arquitectónico y sus múltiples detalles. Especialmente en el chocolate oscuro, el efecto visual recuerda casi a una pieza escultórica más que a un simple polo. Su embalaje es cuidado y también se comercializa en chocolate sólido.
El uso de neutros y gomas en estos polos responde principalmente a una necesidad estructural: reproducir con precisión los relieves del molde de la Sagrada Familia sin burbujas ni roturas.

En los polos lácteos, el neutro aporta viscosidad y estabilidad para que la mezcla rellene correctamente todos los detalles. En el de cacao se añade además goma guar porque el cacao complica la fluidez y estabilidad de la mezcla.
En los sorbetes, la lógica cambia según la fruta. La fresa necesita menos apoyo técnico gracias a su propia fibra y pulpa. En cambio, el limón, mucho más acuoso y ácido, requiere reforzarla estructura con goma guar para evitar cristalización, fragilidad y pérdida de definición.
En conjunto, los estabilizantes funcionan aquí más como herramientas de ingeniería del molde que como simples correctores de textura.
Descubre en AH 225 los tres principales desafíos de esta colección (diseño del molde, formulación y desmoldado) y las recetas de los cuatro polos.
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