Hija y nieta de heladeros, su trayectoria pasa por las artes visuales, la comunicación y la navegación, hasta que el encuentro con la literatura gastronómica le reconecta con su herencia desde otro lugar. Esa doble formación (visual y gastronómica) se refleja en Gelatina (Génova), un espacio con una fuerte identidad estética y conceptual, donde el helado se construye como un relato.
Martina trabaja con producto estacional y de proximidad siempre que es posible, entiende la alimentación como un acto responsable y participa activamente en iniciativas como Tempi di Recupero.