Hijo de restauradores, Fabrizio Galla se convirtió rápidamente en pastelero de establecimientos con estrellas Michelin y ha viajado extensamente por el extranjero.
En 2010 regresó al Piamonte, donde abrió su pastelería en San Sebastiano da Po (Turín). Miembro de APEI (Embajadores Pasteleros de la Excelencia Italiana) y de Relais Desserts, ha subido al podio en numerosos concursos.