Mientras cursaba Antropología Social y Cultural, Cris Massana entró en el mundo de la hostelería para pagarse los estudios y descubrió que le fascinaba el oficio de cocinero, aunque tenía muchas limitaciones desde una perspectiva vegetariana.
Finalmente decidió cambiar la antropología por estudios de cocina en la ESHOB de Barcelona -ahora ya desaparecida. Con 26 años se mudó a París, ciudad donde se hizo un hueco gracias a sus propuestas vegetales y a la apertura, junto a otra socia, de Loba Pâtisserie.
Tras abandonar este proyecto, la chef lidera proyectos ambiciosos, el más reciente de ellos, la creación de un obrador de pastelería desde cero.