Mientras otros destinos mediterráneos se diluyen bajo el peso del turismo acelerado, Menorca traza una resistencia silenciosa, pero firme. Productores, cocineros y artesanos han tejido una alianza tácita para salvaguardar el patrimonio natural y cultural, proteger la biodiversidad y mantener viva la esencia menorquina.
En SYS 201 nos acercamos a algunos de estos productores y artesanos para conocer de primera mano su trabajo y la manera en que contribuyen a construir el relato gastronómico y cultural de la isla.
Reportaje: Mónica Ramírez
Celler Torralba: los precursores de la garnacha menorquina

Justo encima de Cala Macarella, Torralba cultiva malvasía, monastrell, garnacha y otras variedades mediterráneas en un viñedo trabajado a la antigua usanza: sin riego, sin alambres, sin espalderas; cada cepa es independiente. La bodega ha logrado incluir la garnacha dentro de la IGP Menorca —un proceso que ellos mismos impulsaron— y acumulan premios internacionales.
Una de sus particularidades es su ubicación. La finca cuenta con una parte de bosque que la separa del mar por lo que funciona como un filtro natural para la salinidad del mar.
Morvedra Vell: la almazara que respeta el acebuche

Situada al sur de Ciutadella, la finca combina la cría extensiva de ganado y la producción de aceite de oliva siguiendo el modelo de agricultura ecológica.
Uno de los rasgos más singulares del proyecto es la elaboración de aceite a partir del fruto del acebuche, emblema del paisaje insular. Dada la baja proporción de pulpa de la acebuchina, este aceite se integra en coupages con arbequina destinados a las referencias más gastronómicas.
Les Salines de la Concepció: la única salina de Menorca

Rehabilitadas íntegramente a mano y sin maquinaria, estas salinas del siglo XIX son hoy el único vestigio salinero activo de la isla.
En la rehabilitación no se utilizó ni maquinaria ni energía fósil y se emplearon materiales de la isla como la arcilla roja, esencial para la cristalización de la sal. Este material es ideal para la salinera porque es impermeable, por lo que evita las filtraciones de agua en las balsas y mantiene la temperatura.
Dolçamar: miel de la finca más grande de Baleares

Localizada en la mayor finca de Baleares, con unas 1.500 hectáreas, DolçaMar ha encontrado en este territorio el lugar ideal para sus colmenas, instaladas entre brezos y romeros, floraciones escasas pero intensamente aromáticas que dan lugar a mieles de gran finura. El manejo es cuidadosamente selectivo y se evita mezclar miel con jalea real o larva para preservar pureza y sabor.
Isafra: recuperación del azafrán en la isla

Considerado una de las especias más antiguas, delicadas y caras del mundo, el azafrán es un producto escaso. En España no supera los 300 kg anuales y cerca del 95 % comercializado en el país procede de Irán. En Menorca, ha vuelto a florecer gracias a Isafra.
La calidad de este azafrán ha seducido a chefs como Carme Ruscalleda, los hermanos Sergio y Javier Torres o Martín Berasategui. Su versatilidad, capaz de aportar matices tanto a la cocina salada como a la dulce, ha dado lugar, además, a una línea complementaria de elaboraciones que incluyen queso, miel, cerveza o ginebra con esta especia.
Sant Patrici: queso con memoria menorquina

En esta finca histórica, en el término de Ferreries, sigue elaborándose queso como dicta la tradición menorquina, con técnicas heredadas que ponen en valor el tiempo, el conocimiento y la identidad. Sus maestros queseros, que crecieron y aprendieron el oficio en este mismo lugar, elaboran cada pieza a partir de leche cruda y pasteurizada de vaca.
En Sant Patrici se elabora el único queso fresco, sin fermento y con cuajo animal de la isla, además del curado reconocido como el mejor queso de Mahón- Menorca 2025.
La Barca de Oriol Riera: pesca artesanal y cambio climático

Oriol Riera, pescador de trasmallo, abastece a restaurantes como Sa Llagosta con pescado y marisco capturado de forma sostenible. Su faena diaria ilustra cómo el Mediterráneo está cambiando: especies como la vieja, habituales en Canarias o el sur peninsular, aparecen con mayor frecuencia en la isla debido a la tropicalización del mar. Su trabajo reivindica la pesca de oficio y el conocimiento del medio en un contexto de transformación ambiental acelerada.
Marc Marcet: cerámica de alta cocina

Marc Marcet es de los pocos ceramistas de Menorca que produce piezas para restauración e interiorismo de manera artesanal. Su pieza ‘Pont de Bens’, trabajo inspirado en la arquitectura tradicional y el paisaje de piedra seca, obtuvo el tercer premio en The World Food Gift Challenge 2024.
Cada pieza, cada vajilla, ayuda a construir el relato gastronómico que el cocinero busca expresar a través de sus recetas. Su cerámica se convierte de este modo en un ingrediente más del lenguaje culinario.
Descubre en SYS 201 el artículo completo, con muchos más detalles sobre estos productores y artesanos.
