Con más de 30 años de historia, Don Manuel, una de las pastelerías emblemáticas de Bilbao, se ha trasladado recientemente a un local un poco más íntimo y luminoso, con un obrador más grande y situada en la calle Alameda Recalde número 35 C, más céntrica y transitada.
La historia de este establecimiento se remonta a 1984, cuando Elena Morán y su marido José Manuel Angulo, presidente del Gremio de Pastelería y Confitería de Bizkaia y de la escuela de la entidad, decidieron abrir Don Manuel. Actualmente, siguen al frente del negocio junto a sus dos hijas Nadia y María Angulo. “hacemos un buen equipo en el que nos completamos y ponemos en común cualquier decisión. Mis padres, con su experiencia de más de 40 años, supervisan, dan consejos, nos enseñan, y nosotras tenemos muchas ganas de avanzar. Nadia se encarga de la parte administrativa y de recursos humanos, y yo de todo lo relacionado con el paso del obrador a la tienda, proveedores y compras, además de comunicación y redes sociales”, aclara María Angulo.

El nuevo punto de venta consta de tres plantas: planta sótano en la que se ubica el obrador de más de 150 m²; planta central, donde está la tienda con acceso a la calle y una pequeña zona en la que puede degustar café con sus productos, y la planta superior con las oficinas. “También disponemos de una terraza con tres mesas de cuatro personas cada una, nos hubiera gustado más mesas, pero bueno es lo que nos ha permitido el Ayuntamiento”, añade.
Don Manuel se caracteriza por ser una pastelería tradicional que se adapta a los tiempos, las modas y las demandas de clientes, pero dando importancia a sus productos más clásicos como el bollo de mantequilla, la carolina, el pastel de arroz, etc. Entre las elaboraciones que más han crecido encontramos piezas saladas como croissants vegetales y de salmón, sándwiches y canapés. Pero si hablamos de producto estrella, sin duda, “somos especialistas en hojaldre, nuestra tarta estrella es la de hojaldre de merengue, crema y frutas, y otra de nuestras tartas más populares, que es un clásico también, es la capuchina”.

A nivel de interiorismo y diseño, la idea era transmitir modernidad y aire fresco, y dar todo el protagonismo al producto. Para hacerlo posible, contactaron con el estudio Verno porque “aparte de ser familia, hemos dejado en sus manos tanto la tienda que tenemos en Campuzano como la renovación de la anterior tienda en 2007. En Verno crean espacios de los que la ciudad pueda sentirse orgullosa. Esta vez elegimos color claro para que los pasteles, que tienen muchísimo color, entraran por los ojos haciéndolos así más apetecibles”.
Aparte de este punto de venta, Don Manuel cuenta con una tienda pequeña y coqueta en la plaza Campuzano, que parece una joyería donde todo está muy ordenado y a la vista. El repertorio es el mismo, pero no tiene área de degustación.
