Brix Journey es un restaurante de postres ubicado en Dubái y dirigido por Carmen Rueda, nombrada Mejor Pastelera de 2025 por 50Best MENA (Oriente Medio y Norte de África). Un interesantísimo establecimiento del que ya hablamos en DPAS 486.

La chef presenta aquí una propuesta sofisticada que se centra en los ingredientes y los acompaña con significado, emociones y una historia. No es tarea fácil, ya que los restaurantes dedicados exclusivamente a los postres son muy escasos en todo el mundo y requieren una curiosidad especial por parte del público.

Tal como nos ha explicado en nuestra revista de pastelería en inglés so good.. magazine 35, su objetivo es elevar el mundo de los postres al mismo nivel de calidad y complejidad que se encuentra en los mejores restaurantes de autor del mundo. ¡No te pierdas la entrevista que le hicimos!

¿Qué balance puedes hacer de tu trabajo en Brix Dessert/Brix Journey? ¿Tenéis una clientela estable y habitual o vivís más del turista y el cliente que viene de fuera?

El balance de estos años es muy positivo. Hemos crecido de forma constante, tanto en aprendizaje como en creatividad. Cada menú ha supuesto un paso adelante —una evolución en técnica, sensibilidad y narrativa— que nos ha permitido consolidar una identidad propia.

En Brix Journey, con nuestro menú exclusivamente de postres, estamos demostrando que este tipo de propuesta tiene cabida y cada vez mayor comprensión. El público empieza a percibir que un menú degustación dulce puede ser tan completo, técnico y emocional como el de cualquier restaurante gastronómico.

Hoy contamos con una clientela fiel y diversa: residentes que nos acompañan desde el inicio y visitantes internacionales que buscan una experiencia distinta en Dubái. Muchos regresan o recomiendan la experiencia a sus amigos, lo que confirma que Brix Journey ha encontrado su lugar y su voz dentro del panorama gastronómico de la región.

El público empieza a percibir que un menú degustación dulce puede ser tan completo, técnico y emocional como el de cualquier restaurante gastronómico

¿Por qué crees que es tan difícil encontrar otros establecimientos gastronómicos como el vuestro, que se centren exclusivamente en una degustación de postres emplatados? ¿Qué crees que sería necesario para que fueran más habituales?

En el mundo existen apenas una decena de restaurantes dedicados exclusivamente a los postres, lo que demuestra que este tipo de propuesta sigue siendo arriesgada y poco habitual. Desde nuestra experiencia, muchos clientes todavía llegan con una idea equivocada de lo que significa un menú de postres: esperan algo muy dulce o pesado, cuando en realidad nuestra propuesta se basa en equilibrio, frescura y contraste.

En Brix Journey jugamos con sabores, texturas y temperaturas que no todos han experimentado antes. Cada plato busca sorprender sin saturar, mostrando que la pastelería puede ser tan amplia y compleja como la cocina salada.

Creo que para que este tipo de conceptos se vuelvan más comunes, debemos seguir dando visibilidad y espacio a lo que hacemos, a través de medios, revistas, televisión y colaboraciones, para que el público comprenda que un menú de postres puede ser una experiencia gastronómica completa, emocional y profundamente contemporánea.

Carmen Rueda firmó la portada de la DPAS 486

¿Qué filosofía creativa y qué tipo de oferta dulce planteas en cada una de las actividades de Brix Dessert?

Nuestra filosofía se apoya en varios ejes: la emocionalidad, la técnica, el sabor y el relato.

Buscamos que el verdadero protagonista sea el ingrediente, acompañado de una textura que lo realce, que permita verlo, sentirlo y comprenderlo, elevando su esencia sin disfrazarlo. A partir de ahí añadimos la emoción —esa conexión sensorial y cultural que hace que un postre trascienda el gusto—, y finalmente el relato, que da sentido y coherencia al menú.

La propuesta es siempre contemporánea, con bajo contenido en azúcar, múltiples texturas y técnicas modernas, pero sin perder la naturalidad ni el alma artesanal que define nuestra forma de entender la pastelería.

A su vez, estamos creando un pequeño menú a la carta en el que incorporamos platos que funcionan como mini experiencias. Cada uno de ellos va acompañado de pequeños bocados complementarios, pensados para hacer que la degustación sea más completa, más redonda e inmersiva.

Born in the Sea, uno de los platos estrella de Brix Journey

¿Cómo te organizas con el equipo, es un equipo transversal que opera en todos los espacios del grupo o está separado según cada establecimiento?

En Brix trabajamos con varios equipos. Uno de ellos está dedicado a Brix Journey y participa en todas las etapas del proceso: desde la creación y desarrollo del menú, las pruebas y ajustes, hasta el servicio final. Es un equipo muy involucrado en la parte conceptual y en la experiencia directa con el comensal.

Otro equipo se encarga de Brix Café y de la producción de los postres destinados tanto al propio café como a los demás restaurantes del grupo. En el caso de los eventos, distribuimos al personal según las necesidades de cada proyecto, ya que todos los miembros del equipo son muy versátiles y capaces de adaptarse a distintos formatos y ritmos de trabajo.

Para nosotros, el equipo es el corazón de la empresa. De ellos nace la energía, las ideas y la unidad que hacen posible cada proyecto. Su compromiso y creatividad son los que mantienen vivo el espíritu de Brix cada día.

La implicación del equipo es fundamental en la búsqueda de nuevos ingredientes, en la generación de ideas y en la evolución de cada propuesta. El mejor resultado aparece cuando todos comprenden el porqué de un postre, no solo el cómo hacerlo

¿Te gusta compartir el proceso creativo con tu equipo o prefieres hacerlo en solitario?

El punto de partida suele nacer de una idea personal, de una emoción, una historia o un concepto que quiero explorar. A partir de ahí, el desarrollo se vuelve colectivo: es un proceso largo y enriquecedor en el que todo el equipo participa y aporta su visión.

La implicación del equipo es fundamental en la búsqueda de nuevos ingredientes, en la generación de ideas y en la evolución de cada propuesta. El mejor resultado aparece cuando todos comprenden el porqué de un postre, no solo el cómo hacerlo. Esa comprensión compartida es lo que convierte una receta en una experiencia con sentido.

Carmen Rueda

¿Cuál es la evolución de la propuesta que ofrecéis en Brix Journey y cómo es hoy en día?

Al principio, nuestra propuesta se apoyaba más en la técnica y en el impacto visual. Hoy buscamos claridad y equilibrio, menos artificio y mucho más protagonismo del sabor. El menú actual refleja una etapa más madura, con un enfoque claro hacia el producto local y una narrativa que sitúa al ingrediente emiratí y al territorio en el centro de la experiencia.

Trabajamos con ingredientes autóctonos y revisamos elementos históricos que nos ayudan a que el menú crezca con sentido, coherencia y creatividad. No se trata solo de cocinar, sino de contar la historia del lugar a través de los sabores.

Como de costumbre, ofrecemos dos menús: el principal, centrado en el territorio emiratí, yLa Ruta de la Seda (puedes consultarlo en la revista SYS 189). En este menú invitamos a los comensales a recorrer seis países a través de un viaje sensorial lleno de contrastes, ingredientes y texturas.

Creo que Brix Journey es un espacio en constante evolución. En cada nueva etapa aparecen más ingredientes sobre la mesa, más investigación y más profundidad creativa. Esa búsqueda continua es, precisamente, lo que mantiene viva la esencia del proyecto.

El menú actual refleja una etapa más madura, con un enfoque claro hacia el producto local y una narrativa que sitúa al ingrediente emiratí y al territorio en el centro de la experiencia

Haces cocina de postres, pero incorporas elementos propios de la cocina salada ¿crees que es interesante disolver las barreras preconcebidas entre cocina dulce y salada?

Absolutamente. Las barreras entre dulce y salado son, en realidad, culturales. En términos de sabor, ambos mundos se complementan. La acidez, el amargor o la salinidad ayudan a expresar mejor la dulzura natural de los ingredientes y aportan equilibrio y profundidad.

No me interesa mezclar por provocar, sino buscar armonía y coherencia. Me gusta pensar que ya no existe una “cocina dulce” o una “cocina salada”, sino una sola cocina de sabor. Para nosotros, los ingredientes no tienen etiquetas: utilizamos todo tipo de productos, técnicas y contrastes para crear experiencias únicas, que inviten al comensal a redescubrir lo que entiende por postre.

Descubre estas creaciones en so good.. magazine 35