Desde el 2022, Jhoan Indriago sorprende en Concepción (Chile) con su heladería de autor Umami, en la que combina sabores poco frecuentes y reivindica sus orígenes venezolanos.
Un establecimiento que, desde su creación, ha cambiado de localización en varias ocasiones hasta desembarcar finalmente en junio de 2025 en un local en Anibal Pinto, una calle icónica repleta de heladerías dirigidas a distintos públicos, algunas de ellas con 30 y 40 años de historia. Y la respuesta ha sido muy positiva. “A pesar de que estuvimos dos meses cerrados, hay mucha gente que nos ha esperado porque sabe que nuestro producto tiene calidad. Además, hemos captado nuevos clientes que han entendido nuestro proyecto”, explica.

Alternativas para invierno
Para la reapertura en junio, en pleno invierno en Chile, Indriago quiso experimentar y presentar nuevos helados que entraron en la carta, como el de chocolate caliente con bola de helado y frutos secos a elección. “Productos que sirvieron para complementar la oferta existente y dar alternativas no frías para afrontar las temperaturas más bajas”, asegura.
Helado soft al agua y bajo en azúcar
El éxito de Umami aún creció más en primavera, especialmente con el lanzamiento de un helado soft al agua, “ya que el helado soft que se sirve en toda la ciudad siempre ha sido de crema y tradicionalmente de vainilla y chocolate. Nosotros quisimos dar un vuelco y, a través del estudio y la investigación, logramos crear desde las máquinas más básicas y rudimentarias, un helado soft al agua sin rastro lácteo, bajo en azúcar y sobre todo con combinaciones muy rompedoras como frambuesa en lavanda; nuestro tradicional frutilla (fresa) al romero; maracuyá y mango, y los clásicos piña en hierbabuena, mango con menta, y chancaca con limón, que también es uno de nuestros helados más emblemáticos”, explica. Aunque al principio a la gente le costó entender el concepto de este helado soft, enseguida se hizo muy popular, tanto que Umami se convirtió en la única heladería que ha recibido el sello de calidad de la Municipalidad de Concepción, destinado a los negocios más disruptivos de toda la región.

Más jornada laboral
En verano, Indriago tomó la decisión de ampliar la jornada laboral a 15 horas los siete días de la semana, debido a la gran afluencia de público. “Fuimos la única heladería también que estuvo trabajando el día de Navidad, el 25 de diciembre. Abrimos con un horario especial desde las 15 h hasta las 21 h, con una fila con más de 50 personas esperando. Fue una fecha que marcó un antes y un después, y que sirvió de combustible para trabajar en la mejora del servicio y del helado”, apunta.
Lo que no ha cambiado es la filosofía de negocio, con un recetario que no es estricto ni está cerrado, ya que su helado se adapta según el día, “y eso es lo más desgastante del trabajo, pero creo que la gente valora el hecho de que ajuste mis helados a las condiciones climáticas. Por ejemplo, si es un día de verano nublado, tengo que replantear la carta y subir un poco la materia grasa del helado”, añade. No obstante, hay sabores que siempre están fijos en su vitrina, como el de torta amor, que es un homenaje a una torta icónica de la ciudad de Concepción.
Planes futuros
Actualmente, Indriago reconoce que Umami está en su mejor momento, por lo que se plantea adquirir una nueva mantecadora que permita agilizar la producción, sin dejar de ofrecer un helado 100% artesano. “En este tiempo de paréntesis entre obras y reapertura, pude aclarar mis ideas y madurarlas, marcando el camino hacia dónde quiero ir. Muchas personas me han preguntado si pretendo expandir mi proyecto con algunos locales más en la ciudad y me parece que no. Sí estoy pensando en otros formatos, quizás móviles, para la temporada que viene. Ahora voy a dedicarme a restaurar y modificar visualmente el local para hacer más grata la experiencia y la estancia del cliente, así como al lanzamiento de una página web”, concluye.
