Recién celebrada la Copa del Mundo de la Heladería, entrevistamos a Maximiliano Maccarone, presidente del jurado de la competición.
El presidente de AFADHYA nos ha dado su opinión sobre la victoria inesperada de Singapur, la penalización a Italia o la nueva política de transparencia tras la polémica eliminatoria europea en 2023.
¿Ha sido tu primera vez como presidente del jurado de la Copa del Mundo de Heladería?
Sí, y realmente ha sido un placer compartir este rol con una persona increíble como Emmanuel Ryon y hablar sobre las presentaciones, ver qué coincidíamos en los criterios… Es una suerte poder participar continuamente como jurado en distintos concursos, en la Coppa d'Oro o en el GelatOn the Road, ya que los debates que se generan son 100% enriquecedores.
A nivel de frutas, sabores, ingredientes, cada edición es una fotografía de las inquietudes de la vanguardia en la heladería. ¿Qué destacarías a nivel de denominadores comunes entre todos los equipos y todas las propuestas de los 12 equipos de la Gelato World Cup?
En general los equipos coincidieron en utilizar sabores frutales, siendo el yuzu uno de los ingredientes estrella en las propuestas de Latinoamérica, pero también de Asia, Europa, y con buenas combinaciones.
También me gustaría destacar lo bien que Francia trabaja el sorbete, es como una explosión de sabores en la boca. Y esto entronca con una tendencia creciente del sorbete en las heladerías, probablemente por el cambio climático. Cada vez hace más calor en las ciudades grandes y la tendencia es elaborar sorbetes de alta calidad, con mucho contenido de fruta, algo que no pasaba años atrás.
¿Qué destacarías de la actuación del equipo ganador, Singapur? ¿Qué crees que ha sido lo que ha marcado la diferencia entre Singapur y el resto de los equipos?
Por un lado, es un país en el que la gastronomía, ya sea cocina, pastelería o helado, recibe mucho apoyo a nivel político.
El equipo trabajó unido y en su buffet destacaría la tarta helada y también la presentación final. Son muy precisos trabajando, hay un gran orden en el box y esa profesionalidad y seriedad se nota en el resultado.
Creo que la clave de Singapur fueron los detalles. En este tipo de competiciones, donde todos los equipos están a un nivel alto, cuanto menos te equivoques, más podrás marcar la diferencia. Un mal detalle puede hacerte perder puntos, y eso puede llevarte a pasar de quedar primero a tercero. Este año el nivel del podio fue muy ajustado, por eso es importante pensar en el detalle.
Hay una noticia muy positiva que nos deja a su paso esta edición, que ha sido que la tercera parte de los equipos eran hispanoamericanos. Seguramente el efecto argentino es importante como inspiración, como motivador de otros países.
Por supuesto. En 2025 organizamos la primera Copa América, pero nosotros ya habíamos preparado Copas latinoamericanas. ¿Por qué la Copa América este año? Porque logramos que un equipo de Estados Unidos viniera a participar. En la próxima Copa América, el reto es abarcar todo el continente.
Lo que observamos en nuestras competiciones es que México y Perú trabajan muy bien. Y eso que México no tiene cultura de helado artesano.
Con la penalización a Italia, se ha marcado un punto de inflexión en cuanto a no dejar pasar una irregularidad. Ha habido muchísimas reuniones entre comisarios, entre la organización para intentar hacer las cosas bien. ¿Has visto un cambio realmente este año?
Desde el principio, este año nos dijeron que teníamos que estar muy atentos para que se cumpliera el reglamento a rajatabla y ser bastante estrictos con todas las irregularidades que viéramos, independientemente del país. Y esto es un signo de seriedad y profesionalidad.
Aunque siempre estuvo presente un notario, este año había un comisario por cada equipo que estaba frente al box mirando e informando al comisario general, que en este caso era Sergio Dondoli, y por encima de él, estábamos los presidentes del jurado.
Como presidentes del jurado, tuvimos mucha responsabilidad a la hora de vigilar que todo saliera bien y que no hubiera ninguna irregularidad. Aunque se aplicaron varias penalizaciones, la de Italia fue la más llamativa, también porque el concurso se organiza allí. Pero creo que esto es positivo para la competición, ya que todos los equipos se han dado cuenta de que tendrán que ser más cuidadosos para no ser penalizados.
Seguramente esto es positivo para la imagen de la Copa del Mundo, que ha estado muy cuestionada en los últimos tiempos.
Yo estuve en la eliminatoria europea que fue tan cuestionada, y puedo decir no es fácil controlar y organizar este tipo de campeonatos. Podemos a veces equivocarnos, pero hay mucha seriedad.
Todos los países quieren ganar y a veces pasa como en el fútbol, que no siempre gana el que mejor jugó, sino el que metió el gol. Hay un jurado grande de profesionales, de chefs mundiales, yo creo que el que compite tiene que aceptar después también las reglas del juego y aceptar la votación. Y también pienso que no podemos creer que siempre somos los mejores y tenemos el mejor helado.
Este jurado creo que puntúa mucho el sabor, el gusto. Entonces, también tenemos que pensar en quiénes son los miembros del jurado. A lo mejor nuestra receta es espectacular, pero ese jurado valora otras cosas.

¿Fue difícil para una organización italiana, una competición mundial, tomar la decisión de penalizar con casi 3.000 puntos al equipo italiano? Y más cuando venimos de la tradición de un premio que ha sido monopolizado por Italia
No fue fácil, aunque hubo mucha libertad a la hora de exponer todas nuestras ideas y nuestros pensamientos. Si hay cosas que no están claras, me parece que la penalización está bien, sea el país que sea, esto sirvió como ejemplo en la Copa del Mundo. Por eso, reafirmo que había mucho control por parte de los presidentes del jurado y de los comisarios.
Aquí se juega todo y los equipos hacen reclamaciones, algunas prosperan y otras no. Y hay que prestar mucha atención.
¿Tú crees que esto va a marcar un antes y un después en la hora del papel que ha venido jugando Italia tradicionalmente en esta competición?
Esta decisión de este año, de transparencia, de juego limpio. Yo creo que sí, que va a cambiar para todos. Bueno, sobre todo Italia creo que va a tener que pensar muy seriamente en cómo preparar la próxima participación.
Creo que se va a trabajar para mejorar todavía más el reglamento, para que esté todo escrito. A nivel de estructura de control, funcionó muy bien, todo fue transparente y serio.
Y personalmente, ¿en qué aspectos crees que se debe mejorar?
Hay que hacer un reglamento más extenso. También cosas que se pueden mejorar, desde la operatividad hasta las presentaciones, pero pienso que el ejercicio que hubo de control estuvo muy bien y el futuro va por aquí.
