La heladería Rocambolesc de Girona, liderada por Jordi Roca y Ale Rivas, entra en una nueva era tras una reforma completa, de la que han pasado de un look infantil a uno mucho más elegante y sofisticado, que refleja mejor el momento actual de madurez, de conciencia, de innovación y de formación que vive el establecimiento. “Después de 13 años desde que presentamos el primer helado, continuamos jugando, pero desde otro sitio. Un lugar igualmente divertido, pero con una mirada más madura”, explican.
En este espacio, la piedra de Girona es uno de los elementos principales. El mostrador, trabajado con un marmolista, incorpora materiales naturales y reales, como la piedra y el acero inoxidable. Uno de los detalles que más llama la atención es una nariz esculpida en piedra en la entrada, inspirada en la del propio Jordi Roca, y que es una copia del polo Rocanas, elaborado con fresas y agua de rosas.

El rosa, presente en el universo onírico y fantasioso de Rocambolesc, tiene mucho peso en el nuevo diseño. “Es un color que representa muy bien la marca: quiénes somos, de dónde venimos, y hacia dónde vamos. Es un tono vivo, optimista, un poco irreverente y muy reconocible, que conecta con el lado más creativo, lúdico e imaginativo de Jordi. Por eso, hemos querido que fuera el hilo conductor de esta evolución visual”, añaden.
Para esta reforma han colaborado con Andreu Carulla Studio y RUN Design, dos equipos con los que ya han trabajado anteriormente y con los que comparten una manera de entender el diseño muy vinculada a la artesanía, al detalle y al producto.
La idea, avanzan, es que esta nueva imagen se incorpore progresivamente al resto de sus puntos de venta y también a próximas aperturas.

