Rubén Darre ha representado a Argentina en los escenarios más exigentes del mundo, como la Gelato World Cup (Rimini) y la Coupe du Monde de la Pâtisserie (Lyon). Y ahora se lanza a la aventura de abrir una heladería, La Bochería en Buenos Aires, con la idea de llevar los helados de campeonato a la calle.
Como él mismo nos explica, “hace más de 15 años trabajo y represento a Argentina en competencias internacionales de helado y pastelería, en un contexto donde la exigencia es máxima y cada detalle cuenta. Ese es el lugar desde donde entiendo el producto”. Junto con su socio inversor Julian Herbstein, empezó a probar, a experimentar, a trabajar el producto desde cero. “Durante varios días, montamos un laboratorio improvisado y desarrollamos algo que rápidamente tomó forma: un helado con lógica de competencia. Y la pregunta fue inevitable: ¿por qué no llevar eso a la calle? Así nació La Bochería: del podio al mostrador”, añade.

La Bochería no surge de una idea cerrada, sino de una forma de trabajar. Todo empezó con la idea de profundizar en el mejor helado posible. Una inquietud que con el tiempo se transformó en un proyecto que busca trasladar ese nivel de exigencia a algo cotidiano: que cada bola de helado tenga detrás técnica, materia prima de excelencia y procesos de cocina real. “Aquí el helado es el centro. Trabajamos con recetas propias, sin atajos, buscando sabores claros, precisos, donde cada ingrediente tenga sentido. No se trata de cantidad, sino de hacer bien cada cosa”, asegura.

El diferencial de La Bochería no reside únicamente en el producto, sino también en la coherencia de todo el proyecto. La marca ha sido diseñada por Estudio Jiuston, que se ha encargado del branding y el interiorismo, junto con A.S.DSGNal frente de la arquitectura. “Desde el inicio, la idea fue construir un lugar con síntesis, claridad y foco. La barra curva es el corazón del local, organiza la experiencia, acerca al cliente al producto y define el recorrido. Todo sucede alrededor de ese punto”, concluye.

