El madrileño Miguel Ángel Castro se fue a vivir con 21 años a Calafell (Tarragona) y empezó a crear su propia masa madre al no encontrar allí un pan que mereciera la pena. Cuatro o cinco años después, decidió mudarse a San Diego (California), donde tuvo la oportunidad de conocer a todos los panaderos a los que admiraba y empaparse del oficio. Al nacer su primera hija, regresó a España y abrió Marea Bread en Madrid, una panadería de sólo 40 m2.
Su filosofía de negocio se basa en seleccionar las mejores harinas, cuidar al máximo todos los detalles y hacer pedagogía con sus clientes. Reconocido con el premio de mejor pan de Madrid 2022 y Mejor Panettone en la Península Ibérica 2024, abrió un Marea Bread en Burgos en 2025.