Andrés Lara es un pastelero y heladero con una trayectoria marcada por la movilidad internacional y la curiosidad técnica. Tras formarse y trabajar en distintos países, se establece en Nueva Zelanda, donde desarrolla Roki Collection, un proyecto personal que combina heladería, pastelería helada y formatos de inspiración gastronómica.
Su trabajo se caracteriza por una aproximación meticulosa a la formulación, con especial atención al equilibrio entre sabor, textura y estabilidad, así como por una mirada abierta a ingredientes y referencias culturales diversas.
Lara entiende el helado como un producto contemporáneo, capaz de dialogar con la pastelería, la restauración y el diseño de postres de plato.
En sus creaciones conviven técnicas clásicas con planteamientos más actuales, siempre desde una lógica de claridad gustativa y control técnico. Su perfil representa una generación de profesionales que han normalizado el tránsito entre países y disciplinas, y que conciben la heladería como un lenguaje global, adaptable a distintos contextos y públicos.