La Pastelería Hofmann fue escogida Mejor Pasta de Té de Catalunya y cuarta de España en el Premio Dulcypas a la Mejor Pasta de Té Artesana de España 2026, organizado por DPAS el pasado mes de marzo en las instalaciones de la Escuela de Hostelería Aiala de Karlos Arguiñano en Zarautz. Este galardón se suma al de Mejor Bombón 2025, también organizado por nuestra revista.
Origen, una pasta de té que celebra Barcelona
Para el concurso, Hofmann creó la pasta de té Origen como homenaje a la ciudad de Barcelona. Una creación en forma de sello que aspira a convertirse en un símbolo.
“Origen nace en Barcelona, pero no se queda aquí. Estaba pensada para viajar a la final del premio al País Vasco, y desde el inicio surgió una pregunta muy simple: ¿cómo puede una galleta explicar de dónde viene sin necesidad de palabras? La respuesta fue convertirla en un sello. No como decoración, sino como idea. Un sello identifica origen, marca un momento y acompaña un desplazamiento. Esta pieza hace exactamente eso: es pequeña, precisa y contiene información. Por eso adopta ese formato: marco dentado, valor, fecha y un icono reconocible”, nos explican.

El sello contiene la imagen de la Sagrada Familia, algo que no es casual. “Queríamos conmemorar a Gaudí, en el centenario de su muerte, pero sobre todo queríamos reproducir su arquitectura: la estructura, la repetición y la verticalidad”, aseguran.
El diseño se ha trabajado pensando en su ejecución real. Cada línea, cada volumen y cada relieve están simplificados al máximo para que el molde funcione, para que el chocolate desmolde correctamente y para que el resultado sea limpio y reproducible.

Esta galleta, además, no pretende ser una pieza aislada, “forma parte de una colección en crecimiento, donde cada creación representa un origen, un destino y una identidad propia a través del lenguaje del sello”, añaden.
Sabor con la nota tostada como hilo conductor
Desde el punto de vista técnico y gastronómico, el sabor de Origen sigue la misma lógica que el diseño; no es acumulativo, es estructural.

Hay tres elementos, y cada uno tiene una función clara. “El shortbread de mantequilla actúa como base. Aporta una textura crujiente y una nota lacteada, ligeramente acaramelada y avainillada, que estructura el conjunto. El caramelo de sobacha añade el tostado y la nota golosa. No es una nota evidente ni invasiva; es un fondo de cereal tostado, con un ligero amargor que acompaña y equilibra el caramelo. La gianduja crujiente de avellana y café cierra el conjunto. La avellana aporta redondez y familiaridad, mientras que el café —de especialidad— alarga el final con notas de caramelo, madera y un carácter ligeramente empireumático, por lo que el hilo conductor es el tostado”, detallan.
