Arte Heladero 224 está protagonizado por dos temas tan importantes para nosotros como un especial dedicado a “Heladerías con solera” y la despedida del que ha sido durante más de 30 años nuestro director de publicaciones, Alberto Ruiz. Dos contenidos que están conectados en varios sentidos: forman parte de la historia del sector y son actores que, por encima de todo, han sabido preservar la identidad de sus proyectos.

Si estas heladerías se han convertido en instituciones y puntos de encuentro en sus ciudades, Arte Heladero también se ha erigido en la casa de todos, un actor central de una artesanía que no ha dejado de crecer y madurar. Con Alberto en primera línea, no nos hemos cansado de hacer pedagogía durante todos estos años para que se extendiera la idea de que compartir conocimiento es la mejor manera de llegar más lejos, tanto individual como colectivamente.

Tal y como Alberto explica a menudo, en los noventa no era nada fácil hacer una revista de heladería en un sector acostumbrado al hermetismo y al individualismo. Pero gracias a la convicción sobre el papel que debía jugar una revista y a su decidida apuesta por abrir canales de comunicación, fuimos avanzando a contracorriente en un mar de recelo. Fue entonces cuando se forjó el tándem Arte Heladero (Alberto Ruiz) - Angelo Corvitto, que hizo posible algo impensable en aquel momento: publicar artículos técnicos que ayudarían a ampliar la mirada profesional y a democratizar el conocimiento. Una serie que acabó tomando forma de libro de cabecera, Los secretos del helado. No olvidemos que el oficio estaba poco profesionalizado, demasiado anclado en la transmisión oral entre generaciones familiares.

Y en este punto también encontramos otra feliz coincidencia entre el modelo de cabecera que impulsó Alberto y estas heladerías históricas. En ambos casos, hicieron de la evolución progresiva de sus proyectos un fin en sí mismo, un trayecto de coherencia y ambición sin estridencias. Porque si algo nos lega nuestro director de publicaciones es no darnos por satisfechos con el trabajo bien hecho, pero también mantener los pies en el suelo. Así, entre la exigencia y un arraigado sentido de realidad, hemos hecho camino al andar. Por todo esto y mucho más, gracias por tanto, Alberto Ruiz.

Foto de portada: Heladería La Valenciana