La obsesión de Guillermo Martínez por la tarta de queso viene de lejos. Siempre la pedía en los restaurantes, y anotaba textura, nivel de cremosidad y sabor. En 2022, empezó a elaborarla en su casa junto a su mujer Luisa, que estudió dos años de pastelería avanzada en L‘Atelier con Éric Ortuño.
En abril de 2024 abrió Black Cake en Castelldefels (Barcelona), un proyecto consagrado a la tarta de queso en un obrador de apenas 18 m2 con punto de recogida. El balance hasta la fecha es tan positivo que ya tiene planteado un traslado hacia unas instalaciones más grandes.