Hay estudios para todo. El interés de la comunidad científica por analizar hasta el mínimo detalle cada ingrediente o cada proceso culinario da como resultado informes tan curiosos como el lanzado por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega. Según han afirmado, freír carne en una cocina de gas podría ser más perjudicial para la salud que el uso de un sistema eléctrico debido al tipo de humos que se producen.

Apoyados por los datos obtenidos, los autores señalan que la exposición a los humos de cocinar debería reducirse lo máximo posible y apuntan a los cocineros profesionales como los que soportan mayores riesgos. De hecho, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer ha clasificado recientemente los humos de la cocina producidos al freír a temperaturas elevadas como "probablemente carcinogénicos".

En concreto, en los humos de cocinar con aceites vegetales y manteca de cerdo se han encontrado hidrocarbonos aromáticos policíclicos (HAP) perjudiciales, aminas heterocíclicas y aldehídos superiores y mutagénicos, junto con las partículas finas y ultrafinas. En todo caso, el estudio señala que no está claro si la fuente de energía o el tipo de grasa utilizado para cocinar tiene algún impacto sobre el contenido de los humos.