En Estados Unidos es muy común que el cliente se lleve a casa aquello que no ha podido terminar. Esta costumbre es conocida como doggy-bag y parece que pronto será popularizada en otros países. Esa es al menos la intención de una inminente campaña de publicidad que saldrá a la luz en Inglaterra, recordando a los clientes que pueden llevarse la comida a casa.

La iniciativa ha surgido por la creciente sensibilidad de algunos restauradores frente al enorme volumen de residuos que genera el sector en el Reino Unido. Y es que se calcula que los restaurantes vierten 3,5 millones de toneladas al mes y sólo se recicla un 48%. Otro dato que llama la atención es que en Londres un 30% de los residuos pertenecen a la comida no consumida en el local. 

Según los instigadores de la campaña (restaurantes sostenibles de ANTA), si los comensales pidieran la doggy-bag se reduciría un 20% el volumen de residuos y el restaurador ahorraría 4.000 euros al año. Para que la campaña sea un éxito, se van a poner a disposición del cliente 25.000 envases para esta finalidad.